Explicación del Apocalipsis

Introducción 

La palabra Apocalipsis viene del griego que significa “Revelación”. El autor del libro lo fue el apóstol Juan, escrito en la isla de Patmos cuando este fue desterrado por los romanos en el año 96 d.C. Fue destinado a las siete iglesias que estaban en Asia y a todo el mundo en general. Es la visión de Jesucristo que le dio a Juan por medio de un ángel en la cual le mostró los acontecimientos finales, juicios en contra de la maldad y el pecado, la derrota de toda fuerza del mal y la victoria de Jesucristo y sus fieles. Este libro contiene un mensaje alentador para todo el pueblo cristiano, porque nos muestra la grande victoria que el Señor nos dará en el día que viene, pero también tiene un mensaje de advertencia, a santificarnos y a calentarnos, esto es espiritualmente, si queremos escapar de los juicios que se aproximan. Contiene más bienaventuranzas y promesas que cualquier otro libro en la Biblia. El número siete, que significa plenitud, es el número dominante del libro. Finaliza temas que comenzaron en el libro del Génesis, tales como: El árbol de la vida, la consumación del pecado, la derrota de Satanás, la victoria y redención del hombre, cielo nuevo y tierra nueva. Es el único libro de la Biblia que contiene un mensaje de bienaventuranza para el lector, como el de maldición para aquel que le añadiere o quitare del mismo. El tema de este libro es el conflicto moral y espiritual de las épocas.

El libro del Apocalipsis es un libro muy complejo. Contiene muchos simbolismos lo cual hace de este libro uno muy difícil de comprender para el lector. Esto hace de este libro el de mayor controversia de la Biblia. Está escrito en forma “apocalíptica”, un tipo de literatura judía que emplea imágenes simbólicas para comunicar esperanza a quienes se hallan en medio de la persecución. El mensaje de Cristo a la Iglesia es un mensaje de esperanza para todos los creyentes en cada generación.

Mensaje a las siete iglesias (Cap. 2y3).

El mensaje de Jesucristo a la siete iglesias que están en Asia es un mensaje de alerta para el pueblo creyente. El siete es un número que marca plenitud en la Biblia, o sea que este mensaje no solo está dirigido a estas siete iglesias, sino a todas las iglesias en general. Estas iglesia fueron escogidas por el Señor con el propósito de darnos a conocer el nivel espiritual que realmente debemos obtener si queremos escapar de los juicios de Dios. Es como un espejo, que nos dice las verdades que tenemos al instante, y nos indica aquello que está bien o está mal. La iglesia de Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea, que su localización es en el Asia Menor, fueron iglesias reales, en donde el Señor nos muestra a través de su mensaje un marco histórico en donde la iglesia tendrá que pasar por siete tiempos antes de que sea arrebatada en el día que viene.

Mensaje a la iglesia de Efeso (2:1-7).

La iglesia de Efeso fue fundada por el apóstol Pablo en su segundo viaje misionero. En la época de su tercer viaje, Pablo estuvo trabajando en Efeso por lo menos dos años y tres meses. Según la tradición, el apóstol Juan pasó los últimos años de su vida en Efeso, por lo que esta iglesia estaban fundamentada en la doctrina apostólica, viendo el ejemplo que le dejaron grandes hombres de Dios que predicaron en aquella ciudad. Efeso estaba situada en la encrucijada de caminos comerciales naturales, sobre la arteria principal que iba de Roma a Oriente. Era una ciudad célebre de grandes recursos económicos.

El mensaje a la iglesia de Efeso, comienza describiendo a Jesucristo como “El que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros“, demostrando que él tiene el control de todos los pastores, o mensajeros de Dios y que siempre está al pendiente de todo lo que ocurre en su iglesia. Jesucristo describe sus buenas obras, con intención de galardonarla por todo aquél buen trabajo que estaban realizando por amor de su nombre. Tenían discernimiento y era poderosa en sus obras. Pero el Señor les reprende porque habían dejado su primer amor. Les manda a reflexionar y a arrepentirse porque podían quitar su candelero de su lugar. Esto es símbolo de muerte espiritual ya que el candelero en símbolo de la iglesia. También aborrecían la doctrina de los nicolaítas. La doctrina de los nicolaítas enseñaba la liberalidad de la carne, por lo que era aborrecida por el Señor. El mensaje tiene como promesa al que venciere de comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios. El árbol de la vida estaba al alcance de los primeros hombres creados por Dios en el huerto del Edén (Gen. 2:9). El árbol de la vida es la entrada a la vida eterna, por lo que el que comiere de él tiene vida eterna como recompensa. Es un tipo del Señor ya que el que comiere de su pan y bebiere de su sangre tiene eterna comunión con el Padre; solamente en Jesús hay vida, y vida en abundancia. Ahora este árbol está situado en el huerto de Dios, ya que por causa del pecado, Dios mismo lo estableció en su huerto para que el hombre pecador no tuviese acceso a él, y la maldición que produjo el pecado no fuera eterna en el hombre, y poder trazar un plan de redención establecido desde antes de la fundación de este mundo para perdón del pecado y pudiera ser santificado en la sangre del Cordero inmolado. Estará disponible para todos aquellos que vencieren en su nombre en el día que viene.

 

Mensaje a la iglesia de Esmirna (2:8-11).

Esta palabra significa “mirra”. Es una ciudad de gran antigüedad, se elevaba sobre la costa occidental de Asia Menor. Esmirna vino a ser una gran ciudad comercial, manteniendo su prepotencia en la época romana. Queda situada a cuarenta kilómetros de Éfeso. Se le llamaba “puerto de Asia” porque tenía un puerto excelente en el mar Egeo. Su obispo lo era Policarpo quien sufrió allí el martirio en aquella gran persecución de los romanos en contra de los cristianos aproximadamente en el año 169 d .C.

El mensaje a la iglesia de Esmirna comienza con la descripción de Jesucristo como “El primero y el postrero, el que estuvo muerto y vivió”, demostrando que todo ocurre porque es Él quien lo permite y que en Él está el poder de la resurrección. La gran persecución de aquellos días causó gran estrago en aquella iglesia. Era una iglesia pobre, pero llana del poder de Dios, rica en obras y en sabiduría ,de tal forma, que preferían hasta la muerte con tal de no negar nunca a Jesucristo. Jesús conocía la tribulación que estaba pasando aquella iglesia, y de aquellos judíos que estaban mezclados con el paganismo, y de las persecuciones romanas que el Señor mismo les había advertido de las mismas, pero que sería por pocos días para que sean probados como el oro. Les mandó a que sean fiel hasta la muerte, sabiendo la promesa de aquel que perdiera siu vida por causa de su nombre obtendría la vida eterna como galardón. También conocían que Él los resucitaría en el día postrero. Aquellos que vencieren no iban a sufrir la segunda muerte que es la muerte espiritual, o sea, ser echados en el lago de fuego por los siglos de los siglos (Apo. 20:14).

Mensaje a la iglesia de Pérgamo (2:12-17).

Pérgamo es la ciudad más importante de Misia, a cinco kilómetros al norte del río Caicos, y a 24 kilómetros del mar Egeo. Estaba construida sobre una colina de unos 330 metros de altura sobre la región circunvecina, creando una defensa natural. Era una ciudad moderna, un centro de cultura griega y la educación, con una biblioteca que contaba con 200,000 volúmenes. Pero también era el centro de cuatro sectas y rivalizaba con Éfeso en su adoración de ídolos. En el exterior de la ciudad se hallaba el célebre santuario de Asklepios (Esculapio), dios de la medicina, que atraía a las multitudes.

El mensaje a la iglesia de Pérgamo comienza describiendo a Jesucristo como ”El que tiene la espada aguda de dos filos”, que representa la suprema autoridad de Dios y su juicio. La espada en la Biblia representa la Palabra, que es la espada del espíritu (Ef. 6:17. Jesús mismo dijo que Él no había venido al mundo a traer paz sino espada (Mat. 10:34). Como el centro de cuatro sectas idolátricas (Zeus, Dionisio, Asclepio y Atena), a Pérgamo se la llamaba “la ciudad donde Satanás tiene su trono”. Rodeada del culto de Satanás y al emperador romano como dios, la iglesia de Pérgamo no estuvo dispuesta a negar a Cristo, aun cuando fue martirizado a uno de sus miembros, esto es a Antipas. Pero estaban permitiendo a hombres que estaban en el error de Balaam, engañando e induciendo a otros a practicar la idolatría. Balaam era un profeta de Dios en el Antiguo Testamento que fue comprado por precio para que influenciara a los israelitas a adorar ídolos (Num. 31:16; Judas 11). Contrario a la iglesia de Éfeso, toleraban también a los que retenían la doctrina de los nicolaítas que enseñaba la liberalidad de la carne. Cristo los manda a arrepentirse de sus malos caminos o serían juzgados con la espada de su poder, o sea, la palabra de Dios. Dios nos manda a tener una vida en el Espíritu, y no a satisfacer los deseos de la carne, quien es contra el Espíritu (Gál. 5:17). El maná oculto, que es representación de nuestra comida espiritual, está reservado para el que venciere. El maná es también un tipo de Cristo, el pan que vino desde el cielo a dar vida a este mundo (Jn. 6:35). También nos darán un nuevo nombre en una piedrecita blanca. En el Antiguo Testamento se les cambió el nombre a siervos del Señor conforme a el propósito que el Señor tuviera con su siervo.

Mensaje a la iglesia de Tiatira (2:18-29).

Ciudad de Asia Menor, en Lidia, cerca del límite con Misia, en el camino de Prgamo a Sardis. Tiatira era un centro laboral, con muchos gremios que se dedicaban a la confección de ropa, tintorería y alfarería. Lidia, la primera convertida de Pablo en Filipos, era una mercader de Tiatira (Hech. 16:14). La ciudad era esencialmente secular, sin preferencia por religión alguna.

El mensaje a la iglesia de Tiatira comienza describiendo a Cristo como “El Hijo de Dios, el que tiene ojos como llama de fuego, y pies semejante al bronce bruñido” simbolizando su pureza y su poder, Aquel que todo lo escudriña, el Dios Todopoderoso. Los felicita por sus buenas obra, iban prosperando y en aumento, creciendo en la obra del Señor. Así es como el Señor nos demanda, a ir creciendo siempre como la palmera y como el alba, en amor, fe, paciencia, y en obras. Él no se agrada del conformismo, ni del perezoso. Hay que actuar con mayor solicitud y diligencia, aprovechando el tiempo sabiamente, envolviéndonos en la obra del Señor, arrebatándole las propiedades a Satanás que son las almas perdidas, porque los días son malos y postreros (Efe. 5:15,16). Pero toleraban a una mujer que tenía el espíritu de Jezabel, seduciendo a los hombres de Dios a adulterar y a fornicar, a llevarlos a la inmoralidad carnal, y a participar de la idolatría. Jezabel fue la esposa del rey Acab, rey de Israel en los días de Elías, quien fue la causante de introducir el culto a Baal y a Asera, causando el desprecio de Dios hacia su pueblo Israel. Esta conseguía hacer estas atrocidades con su encanto y seducción, atrayendo a hombres a la perdición eterna (1 Rey. 19:1,2;21:1-15;2 Rey. 9:7-10). Jesús le dio la oportunidad a esta mujer de arrepentirse, pero su necio corazón la guió hacia su perdición. Y el Señor quien es Justo, les dará a los hombres según sean sus obras, por eso, programo un juicio de muerte para ella, y todos aquellos que con ella adulteraron (Rom. 2:4-11). Las profundidades de Satanás eran las enseñanzas falsas que impartían lo herejes o la perspectiva secreta de los llamados creyentes que “garantizaban” una vida espiritual profunda. El Señor les exhorta a retener la sana doctrina de su Palabra y guardar sus obras hasta el fin para salir victorioso. Al que venciere reinara las naciones junto con El en el día que viene. Y serán luz para descubrir la maldad y acabar con la oscuridad que hay en esta tierra por causa del pecado.

Mensaje a la iglesia de Sardis (3:1-6).

Antigua capital del reino de Lidia, a unos 80 kilómetros al este de Esmirna, al pie del monte Tmolos. La ciudad opulenta de Sardis en ese momento estaba conformada por dos secciones: la sección antigua de la ciudad que se hallaba en la montaña, y debido al aumento excesivo de su población, se construye una nueva sección en el valle inferior. Sardis fue destruida por un temblor de tierra en el 17 d.C. En la actualidad es un pueblo; allí se hallan las ruinas de un gran templo dedicado a Artemisa, del siglo IV a.C, y vestigios de un templo de Zeus, y los muros de una iglesia cristiana del siglo IV.

El mensaje a la iglesia de Sardis comienza describiendo a Cristo como “El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas”, la plenitud del Espíritu de Dios quien está en Él. Siete significa plenitud en las Escrituras. Él es quien bautiza con Espíritu Santo y fuego (Mt. 3:11), y solo Él tiene el poder, la plenitud del Espíritu. Las siete estrellas son los mensajeros de cada iglesia, o sea, los pastores. Significa que Él tiene el control de cada hombre que tiene el ministerio pastoral, y que a su vez los controla por medio de su Espíritu. Por eso el hombre o la mujer de Dios tiene que dirigirse por el Espíritu de Dios para obtener el mensaje claro de parte de Dios, y no dirigirse por su propio intelecto, para que la victoria esté en la vida de cada creyente. Por que el Espíritu todo lo escudriña aun lo profundo de Dios (1Cor. 2:10). El problema de esta iglesia era la muerte espiritual que había en ella. Más allá de ser activa, Sardis estaba infectada de pecado. Por que la paga del pecado es muerte (Rom: 6:23). Sus obras eran malas y sus ropas estaban manchadas. El Espíritu no tenía palabra de elogio para esta iglesia, por que Dios es Dios de vivos no de muertos (Mt. 22:32). Les manda a vigilar, arrepentirse y apartarse de su pecado, y a acordarse de aquella época de santidad y pureza. Aunque había pocas personas en esta iglesia que se estaban guardando para Dios. Dios siempre tiene un remanente fiel en todas las épocas. Las vestiduras blancas es símbolo de pureza y santidad, características que Dios demanda del creyente. Estas vestidura estarán preparadas para aquél que venciere, y su nombre no será borrado del libro de la vida. Aquel que no se halle en el libro de la vida, sufrirá los tormentos de los juicios de Dios, y su fin será el lago de fuego (Apo. 20:15). También Jesús confesará su nombre delante de Dios Padre y de sus ángeles.

Mensaje a la iglesia de Filadelfia (3:7-13).

La palabra significa “amor fraternal”. Ciudad de Lidia, en Asia menor, fundada por Atalo Filadelfo sobre una parte del monte Tmolus. Se estableció la ciudad en una zona fronteriza como una entrada a la meseta central del Asia Menor. La ciudad fue destruida por un terremoto en el 17 d.C.

El mensaje a la iglesia de Filadelfia comienza describiendo a Jesucristo como “El Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre”, describiendo las cualidades del Señor en este pasaje bíblico. Las llaves de David simbolizan su poderío como rey, quien tiene la autoridad aquí en la tierra como en el cielo, de abrir y cerrar puertas. Esta iglesia no recibe reprensiones de parte del Espíritu, sino elogios, que a pesar de estar pasando por diversas pruebas y estar cansada, se mantuvo fiel al Señor en todo, por lo cual es galardonada y se le es abierto la puerta del arrebatamiento que pronto ocurrirá. El mismo Cristo pelea por ella, y entregará a todos aquellos que se quieran intrometer para dañar la obra de Dios. La ora de la prueba que es mencionada es la gran tribulación que habló el Señor (Mt. 24:21), pero esta iglesia será guardada de aquellos juicios que están programados para todos los moradores de esta tierra, por que ha guardado sus mandamientos y nunca negó su fe en Jesús. Pero les advierte a seguir hacia adelante para que nadie tome su corona, preparada para todos aquellos que amen su venida (2 Tim. 4:8). Como recompensa se le hará columna del templo de Dios a los que vencieren. Una columna es una pieza arquitectónica vertical y de forma alargada que sirve, en general, para sostener el peso de la estructura, aunque también puede tener fines decorativos. También se le escribirá el nombre de Dios, el nombre de la nueva Jerusalén, y el nombre nuevo de Cristo. Esto es que le perteneceremos a Dios para siempre, con una nueva ciudadanía, y le daremos la gloria a Cristo por los siglos de los siglos. Amén. 

Mensaje a la iglesia de Laodicea (3:14-22).

Capital de la Frigia Pacatiana, en Asia Menor; algo al sur de Colosas y de Hierápolis, sobre el Licus, afluente del Meandro. En Laodicea se fabricaban tejidos con una lana negra procedente de unos carneros criados en aquellos parajes. Había allí un centro médico donde se preparaba el célebre polvo frigio para el tratamiento de la oftalmia, esto es el colirio. Pero la ciudad siempre tuvo un problema con el suministro de agua. En cierta oportunidad se construyó un acueducto para transportar agua a la ciudad desde manantiales de agua caliente. Pero cuando el agua llegaba a la ciudad, no estaba ni caliente ni fría, solo tibia.

El mensaje a la iglesia de Laodicea comienza describiendo a Jesucristo como “El Amén, el Testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios” demostraba carácter como Juez justo y Soberano al cual nada se le escapa. Como testigo fiel y verdadero encontramos su capacidad de saberlo todo sobre todo, ya que las características de un testigo es conocer por vista y por que escuchó un hecho ocurrido. Demanda de esta iglesia su tibieza espiritual, lo cual es repugnante y desagradable ante la presencia del Señor. Cuando uno vomita es porque algo que se comió produce un malestar en su estómago y es rechazado por el mismo. Así son los tibios espirituales, están dentro del cuerpo de Jesucristo que es su iglesia, pero así como el agua tibia es desagradable al cuerpo, así es desagradable los tibios espirituales para el Señor, y tienen que ser desechados de su cuerpo. Esta iglesia era orgullosa por las riquezas materiales y logros que habían alcanzado, pero espiritualmente eran pobres, estaban desnudos, desventurados y ciegos. Por eso el Señor les aconseja a que se arrepientan y lo busquen en espíritu y en verdad, que busque las cosas que no se ven, las eternas, que hagan tesoros e el reino de los cielos, en donde el orín no corrompe ni el ladrón mina ni hurta (Mt. 6:20). Como el padre reprende y castiga a su hijo cuando este comete una falta, así hace Dios con aquellos el cual ama, por eso les da una oportunidad a esta iglesia de arrepentirse y a ser celoso de su salvación. Como recompensa nos dará a sentarnos en su trono, a todo aquel que venciere, como así El también venció y fue obediente hasta la muerte.

El libro y los sellos (Cap. 4-8).

Los capítulos cuatro y cinco presentan vislumbres de la gloria de Cristo. Aquí vemos dentro del trono del cielo. Dios está en el trono coordinando todos los sucesos que Juan registrará. El Dios de la creación llevará a cabo sus planes a medida que Cristo comienza la batalla final contra las fuerzas del mal. Juan dice cuatro veces en el libro del Apocalipsis: “en el Espíritu” (1:10; 4:2; 17:3; 21:10) Esta expresión nos revela que por medio del Espíritu Santo es como Juan obtuvo la visión del Apocalipsis en cuatro diferentes partes, y que con sus ojos naturales sería imposible ver las situaciones y acontecimientos que Dios le estaba mostrando por medio de aquella gran visión. Toda verdadera profecía viene de Dios por medio del Espíritu Santo (2 Ped. 1:20,21). Lo que representa la visión de la adoración celestial es que toda criatura, aun en el cielo, en la tierra y debajo de la tierra, tiene que adorar a Dios quien es bendito por los siglos. Así como aquellos 24 ancianos, como aquellos cuatro seres vivientes, todos aquellos ángeles están adorando a Dios todo el tiempo, así nosotros debemos adorar a Dios no importando lo que nos esté ocurriendo en nuestras vidas, estamos llamados a alabar su nombre en todo tiempo. También nos muestra la entrada triunfal de Aquel que fue inmolado en la cruz, quien es el único que es digno de toda gloria y de toda alabanza, quien tiene toda autoridad y poder, quien es el único digo de abrir el libro de Dios y desatar los siete sellos que contiene el mismo. En la época de Juan, la escritura se hacía en rollos, piezas de papiro o pergaminos de diez metros de largo, enrollados y sellados con arcilla o con cera. El rollo que Juan ve contiene la lista total de lo que Dios tiene reservado para el mundo. Los siete sellos indican la plenitud de los juicios de Dios sobre la tierra y la importancia que contiene el mismo.

Cuando Cristo toma el rollo de la mano derecha del Dios Padre, y rompe el primer sello, comienza el primer juicio de Dios sobre la tierra. Es el primero de 21 juicios programados en tres etapas diferentes: los siete sellos, las siete trompetas y las siete copas de la ira que tendrían una duración de siete años sobre la tierra. Tres años y medios de paz y seguridad, y luego vendría la destrucción repentina por tres años y medios que el la semana número setenta que profetizó Daniel para la reconciliación del pueblo judío con Dios (Dan. 9:27).

Cuando se abre el primer sello, Juan fue llamado para ver el primer juicio sobre la tierra, y observó a un jinete en un caballo blanco con un arco en la mano, que le fue dado una corona y se le dio autoridad para vencer sobre la tierra. Este jinete representa al anticristo, quien se le ha dado autoridad para hacerle guerra a los santos y vencerlos (Dan. 7:21; Apo. 13:7). Mucho se nos habla de este personaje en la Escritura, que nos habla en detalles de sus características y su plan malvado en contra del pueblo judío y en contra del mundo entero.

El segundo sello nos muestra a un jinete montado sobre un caballo bermejo o rojo, quien le fue dado poder para quitar la paz y que se matasen unos a otros. Esto representa la guerra terrible que ocurrirá en aquellos días y traerá una devastación terrible en la tierra.

Es tercer sello nos muestra a un jinete montado sobre un caballo negro el cual traía una balanza en la mano. Esto es el hambre terrible que habrá en la tierra, ya que un denario es el salario diario de un jornalero (Mt. 20:2,9,13) y seis libras de cebada es la cantidad que se les daba a diario a los esclavos para su sustento.

El cuarto sello nos muestra un cuarto jinete montado sobre un caballo amarillo, que tenía por nombre Muerte y el Hades le seguía. A este jinete te le dio la potestad sobre la cuarta parte de la tierra para matar con hambre, con espada y mortandad, y con las fieras de la tierra. El color amarillo es símbolo de pecado en la Palabra, significa que este juicio es para todo aquel que no ha sido lavado con la sangre de Cristo. Lo interesante del asunto es que estos primeros cuatro juicios van de la mano, porque la guerra trae hambre, mortandad, que es una plaga que se produce por los cadáveres, y muerte, y la guerra será causada por el mismo anticristo. El que muere en pecado será condenado y su paga es muerte, por eso el Hades le persigue.

En el quinto sello se muestra a las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y el testimonio que tenían. Estos son los decapitados (Apo. 20:4), que tuvieron que perder la cabeza para poder ser salvos de la condenación, ya que como no se pusieron la marca del anticristo (Apo. 13:16,18) sufrieron la pena capital demandada por él.

El sexto sello desató un terremoto mundial que removió las constelaciones de la tierra. Esto trajo cambios en el clima y en el cielo. Posiblemente por causa de un volcán que hace erupción. Los moradores de la tierra fueron removidos de sus lugares por causa del miedo y se fueron a vivir en cuevas por causa de la devastación. Reconocieron que esto fue causado por Dios y se escondieron del furor de su ira. Como en un intermedio entre el sexto y el séptimo sello, Juan vio a cuatro ángeles que estaban en pie en los cuatro ángulos de la tierra para detener los cuatro vientos que salen de la tierra, y no soplen en la tierra, ni sobre el mar, ni sobre ningún árbol. Es como un detenimiento del juicio de Dios hasta que los redimidos por el Cordero sean marcados. Estos son los 144,000 que fueron sacados de las doce tribu de Israel y sellados por un ángel enviado por Dios. Estos son los que no se contaminaron por la idolatría, que es el adulterio espiritual, sino que se mantuvieron vírgenes, o sea fieles a Dios en todo (Apo. 14:4). Juan vio otra gran multitud, la cual nadie podía contar. Estos son los gentiles que se mantuvieron fieles a Dios y fueron librados de la gran tribulación. Entre ellos se encuentran los que fueron redimidos a través del rapto que están sirviéndole a Dios día y noche en el templo de Dios.

El séptimo sello, cuando fue abierto, hubo un gran silencio como de media hora, y les fue entregado siete trompetas a siete ángeles que estaban de pie ante Dios. Esto fue tan impresionante que hubo un gran silencio. Pareciere ser que los siguientes juicios programados por Dios son tan terribles que tuvieron que hacer silencio por todas aquellas almas que iban a perecer. Luego de eso, otro ángel con un incensario de oro, se paró ante el altar; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de los santos. Demostrando que Dios solamente oye las oraciones de los justos, que son santificados por la sangre del Cordero. Cuando el ángel hubo terminado, cogió fuego del altar y lo derramó sobre la tierra, y hubo truenos, voces relámpago y un terremoto. Esto es símbolo de que el juicio de Dios habría de comenzar.

Las siete trompetas (Cap. 8:6-13;9:1-21;11:15-19).

El primer ángel sonó la trompeta, y hubo granizo y fuego mezclados con sangre que fueron lanzados sobre tierra; y la tercera parte de los árboles se quemó, y se quemó toda la hierba verde. Estos granizos estaban ya reservados para el día del fin (Job 38: 22,23). Muchos animales morirán por causa de este juicio el cual traerá mortandad y pestes que muchos serán muertos por el mismo.

El segundo ángel sonó la trompeta, y una tercera parte del mar se convirtió en sangre. Gran parte de las especies del mar morirán por este juicio.

El tercer ángel sonó la trompeta, y la tercera parte de los ríos y las fuentes de aguas fueron convertidas en ajenjo. El ajenjo es una planta con un sabor muy amargo, esto significa que las aguas se convertirán en amargas. Esto traerá muerte sobre la humanidad por las aguas amargas, porque amargas en la Biblia es un veneno. No existirá el agua potable después de este juicio.

El cuarto ángel sonó la trompeta, y fue herida la tercera parte del sol, la luna y las estrellas. Esto causará el acortamiento del día. Aquí Dios hace un paréntesis para darle una advertencia a todos los moradores de la tierra por que la segunda parte del período de las trompetas traerá peor devastación en la tierra por causa del juicio de Dios. Hasta esta parte, el juicio de Dios en esta parte de las trompetas, fue en contra de los recursos naturales que el hombre tiene para subsistir en el diario vivir. La siguiente etapa de las trompeta son juicios directos en contra de la humanidad pecaminosa.

El quinto ángel sonó la trompeta, y una estrella cayó del cielo a la tierra, y se abrió el pozo del abismo por el cual salieron langostas. Estas langostas son demonios que salieron del abismo y se le dio autoridad para herir solamente a los hombres con una enfermedad que los va a atormentar durante cinco meses. Estos demonios tendrán como rey a uno el cual su nombre significa destructor.

El sexto ángel sonó la trompeta, y desde el cielo, por mandato divino, se le ordenó al ángel a que desatara a cuatro ángeles que estaban atados junto al gran río Eufrates, preparado para matar a la tercera parte de los hombres en el tiempo indicado. Estos ángeles son ángeles caídos, comandantes de un gran ejercito de demonios, el cual su cantidad es de doscientos millones. Este ejército tendrá un poder limitado que derramará fuego, azufre y zafiro como plaga. Estas tres plagas matarán a la tercera parte de los hombres, el cual no se arrepintieron de sus malas obras ni de adorar ídolos. Luego se presentará un ángel anunciando el juicio terrible que se desataría al tocarse la séptima y última trompeta que estaba determinado y fue anunciado de antemano por los profetas.

El séptimo ángel sonó la trompeta y hubo alabanzas en el cielo y grandes voces porque el Templo de Dios fue abierta para que Cristo tomara el control de las naciones, y haga su entrada triunfal en la tierra. Ya no será el Hijo del hombre cuyo ministerio fue con amor y misericordia, para reconciliar a las naciones con el Dios del cielo, ahora vendrá como Josué el gran general, a limpiar el pecado de la tierra, a derrotar al anticristo y su ejército, y establecer su reino en la tierra.

Los dos testigos (Cap. 11:1-14).

La mujer y el dragón (Cap. 12).

Las dos bestias (Cap. 13).

La siete plagas (Cap. 15).

Los siete ángeles que recibieron las copas de oro que están llenas de la ira de Dios recibieron una orden directa de derramar las copas de la ira de Dios. Estos ángeles obedientemente se dispusieron a derramarla sobre la tierra.

El primer ángel derramó la copa y una úlcera maligna y pestilente sobre aquellos hombres que tenían la marca de la bestia.

El segundo la derramó sobre mar el cual se convirtió en sangre, y todo ser viviente que había en el mar murió.

El tercer ángel la derramó sobre los ríos y sobre las fuentes de aguas, y se convirtieron en sangre. Esta sangre es la venganza por la sangre que fue derramada por aquellos hombre impíos que arremetieron en contra de los santos hombre de Dios.

El cuarto ángel la derramó sobre el sol, al cual se calentó tanto que quemaba a los moradores de la tierra. Estos hombre que se quemaban blasfemaron el nombre de Dios en vez de arrepentirse de sus pecados.

El quinto ángel la derramó sobre el trono de la bestia se oscureció, y mordían de dolor sus lenguas, por causa del sufrimiento por aquellos juicios que se estaban derramando.

El sexto ángel la derramó sobre al río Eufrates para que se secare y estuviere preparado el camino para los reyes del oriente. Estos reyes son el pueblo Chino que tienen una alianza en contra del pueblo judío.

Luego satanás, el anticristo y el falso profeta provocarán la tercera guerra mundial, enviando demonios para provocar un a los reyes de todas la tierra a que se reúnan en el valle de Jezreel, ubicado en Jerusalén donde grandes batallas en el Antiguo Testamento se pelearon en ese lugar., que es conocido como el Armagedón. Cuando ocurra esta batalla entonces vendrá el fin (Lc. 21:20).

El séptimo ángel derramó su copa por el aire, y una voz que salió del templo del cielo dijo: “Hecho está”. Esto significa que el juicio de Dios a concluido con el derramamiento de la séptima copa. En esto ocurre un terremoto mundial, como nunca antes había existido. Este terremoto causará devastación en todas las naciones en donde millones perecerán. La gran ciudad, que es Jerusalén, se partirá en tres, y las ciudades de las naciones caerán por este juicio, y toda isla se ahogarán, incluyendo la de Puerto Rico, y los montes no quedarán en pie. También le vino a memoria la gran Babilonia quien es Roma, la iglesia católica, para darle del cáliz de la ira de Dios. También cayó un enorme granizo como del peso de un talento, que son 75 libras, y los hombres blasfemaron a Dios por esta plaga que es sobremanera grande.

La mujer y la bestia (Cap. 17 y 18).

La entrada triunfal, la segunda venida del Señor Jesucristo (Cap. 19).

Luego de esto ocurre la entrada triunfal de Jesucristo en donde, con todo el ejército del cielo, en caballos blancos vienen a la tierra a establecer su reino que durará mil años en Jerusalén, en el monte de lo Olivos, donde regirá la tierra con vara de hierro. Aquí Jesucristo vencerá al anticristo que es lanzado vivo junto con el falso profeta en el lago de fuego y azufre. Los demás fueron muertos con la espada que sale de su boca.

El milenio (Cap. 20).

Juan vio el trono blanco en donde todos serán juzgados según halla sido su obra en la tierra. Grandes y chiquitos serán juzgados en ese día, en donde el mar, el hades y la muerte entregarán sus muertos para ser juzgados. Y todos aquellos que no se hallaron inscritos en el libro de la vida, fueron lanzados al lago de fuego y azufre.

Cielo nuevo y tierra nueva (Cap. 21 y 22).

Cristo mismo nos trae un mensaje para santificarnos y de estar firme hasta el fin para ser hallados dignos de escapar de todas estas que habrán de suceder. Luego Juan vio un río limpio de agua de vida, y el árbol de la vida que estaba en medio de la calle de la ciudad, en donde no habrá más necesidad de sol ni de luz, porque el Cordero nos iluminará.

“¡ He aquí vengo pronto! Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro.” Apo. 22:7

Juan vio una recreación nueva, en donde todo lo que había sido creado ya no existía. Juan vio la santa ciudad, la Nueva Jerusalén decender del cielo de Dios. Todo estará como en el principio, solo que mucho mejor, en donde va haber eterna comunión con el Pdre, y toda lágrima será enjugada, y todas las cosas viejas pasaron, en donde no habrá más muerte ni más llanto. Juan vio en visión a un ángel decender del cielo, con la llave del abismo y una cadena larga. Esto es para prender a satanás, el cual es sentenciado y arrojado al abismo por mil años, y se le dará una señal para que no engañase más a la humanidad existente. Juan vio también a los decapitados, aquellos que se guardaron el testimonio en la gran tribulación y no se dejaron marcar por la bestia. Después que se terminen los mil años, satanás es soltado por un poco de tiempo, el cual engañará a las naciones, esto es a Rusia (magog), y su líder (Gog), con el fin de reunirlos en el campamento de los santos, en Jerusalén, para la batalla final. De Dios salió fuego y azufre que consumió a todo aquel ejército, que era como la arena del mar. Esta será la total y final destrucción de satanás, el cual será arrojado junto con el anticristo y el falso profeta al lago de fuego y azufre. El capítulo 19 comienza con la adoración de todo el ejército del cielo por el justo juicio de Dios sobre la gran ramera. Menciona las bodas del Cordero, y su esposa la preparada, vestida de lino fino, que son las acciones justas de los santos. Añade Juan una enseñanza que ni importando quien sea, o que poder tenga, solo hay que adorar a Dios. Uno de los ángeles que tenía una de las siete copas vino sobre Juan para mostrarle el misterio de la gran ramera. Este le mostró a una mujer sentada sobre una bestia escarlata que tenía siete cabezas y diez cuernos. Esta mujer también está sentada sobre muchas aguas. Esta mujer estaba vestida de púrpura, que es el color de los reyes, y tenía adornos de mucho valor. También tenía en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación, y en su frente un nombre escrito que es un misterio: “Babilonia la grande, la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra”. Esta mujer estaba ebria de la sangre de los santos, y de la sangre de los mártires de Jesús, el cual trajo gran asombro en la personalidad de Juan. Este mismo ángel le da la interpretación de este misterio. La mujer que estaba sentada en la bestia es Roma, la iglesia católica quien tiene a multitudes engañada con su fornicación espiritual que la idolatría. Roma es la única ciudad en el mundo que está asentada en medio de siete colinas, y es el centro del culto pagano, con la iglesia católica que es un reino aparte, comandado por el papado. Esta iglesia, es la empresa que más dinero produce en el mundo entero. Satanás mismo es el que tiene a esta iglesia en sus hombros que es el dragón escarlata. Por eso se le llama la gran Babilonia. Babilonia se encontraba ubicada en lo que era la antigua ciudad del Sinar, que es la cuna del paganismo, en donde también estaba ubicado el huerto del Edén, el lugar del pecado original. Una ramera espiritual es aquella ciudad o reino que le dan la espalda a Dios para caer en la idolatría, y adoran a una criatura como si esta fuera dios en vez de adorar al Creador que es bendito por los siglos. Esta mujer estaba ebria por la sangre de los santos y por los mártires de Jesús por que Roma fue la ciudad que asesinó y torturó a los apóstoles, y aquellos que en el principio predicaban a Jesucristo. Esta ciudad que estaba comandada por los emperadores romanos, le entregó el poder en manos de Constantino, quien fuera el primer religioso en gobernar mencionada ciudad. Después de eso llegó la famosa persecución de aquellos que no estaban de acuerdo con los dogmas que estos hombres perversos estaban estableciendo. Asesinaron a mucho cristianos y los torturaron, que es la llamada inquisición. Las aguas que está asentada esta mujer son los todos los pueblos de la tierra que se han embriagado con su fornicación. Los reyes que establecerá el anticristo, serán quien acaben con esta mujer ramera en aquellos días. El capítulo 18 explica como será la caída de esta ramera, el cual sufrirá el doble de todas sus abominaciones y será quemada por la ira del Dios viviente. El capítulo catorce muestra los marcados por Dios para que sean salvo del último juicio programado, esto es en las siete copas de la ira. Hay una separación de entre los moradores de la tierra, aquellos que se convirtieron a Cristo y aquellos que le dieron la espalda. En este suceso ángeles de Dios anunciarán a todos los moradores de la tierra el evangelio de Jesucristo para que no halla ninguna escusa en esa humanidad que existirá en aquellos días, y porque la justicia de Dios lo requiere. Juan vio en visión un escena en el mar, donde salio una bestia que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cuernos diez diademas; y sobre sus cabezas un nombre blasfemo. Esta bestia era semejante a un leopardo, y sus pies como oso, y su boca como boca de león. A esta bestia Satanás le dio su poder y trono, y grande autoridad. Esta bestia se le conoce en la Biblia como el anticristo (1 Juan 2:18), el hombre de pecado (2 Tes. 2:3), el cuerno pequeño (Dan. 7:24,25), quien está pronto a manifestarse en esta tierra, solo que hay algo que lo detiene, y esa es la iglesia de Jesucristo (2 Tes. 2:6-8). Para interpretar bien este capítulo hay que estar bien familiarizado con el capítulo siete del libro del profeta Daniel, el cual vio en visión a cuatro grandes bestias salir del mar grande. El mar proféticamente significa el abismo, que es la prisión de los demonios. Significa que estas bestias son dirigidas por el mismo satanás. Estas cuatro bestias que vio Daniel una era semejante a un león, que fue el imperio babilónico comandado por Nabucodonosor, luego vio uno semejante a un oso, esto es el imperio medo-persa quien fue comandado por Ciro el persa, luego vio uno semejante a un leopardo, esto es el imperio de Grecia comandado por Alejandro Magno, y por último una bestia espantosa quien fuera el imperio romano, comandado por Augusto César y luego por otros terribles emperadores, quienes todavía estaban en pie en los días del Señor Jesucristo. Esta última sería el imperio que se reestablecería para los últimos tiempos, comandado por un rey altivo, entendido en enigmas, quien tomaría el reino con engaños. Este rey es la bestia del capítulo trece del libro del Apocalipsis, quien tendría algo de todas las anteriores bestias que reinaron antes de él en tiempos antiguos. Lo semejante a un leopardo significa que este rey sería un general como lo fue Alejandro Magno, un genio militar que dirigió campañas, haciendo estrago de todos sus oponentes con una velocidad increíble, conquistando a todos sus adversarios con el fin de reinar sobre todo el mundo. Así mismo será el anticristo, pero también tendrán en común que como Alejandro duró poco tiempo, debido a su temprana muerte, así el anticristo durará poco tiempo reinando sobre el mundo entero. Los pies semejante a un oso, esto significa que tendría un imperio tan numeroso como lo fue el imperio de media-persia en aquellos días, quien devoraba a sus enemigos por lo numeroso que era su ejército. La boca de león, esto significa que sería un hombre blasfemo como lo fueron los antiguos emperadores que se pusieron el título de dioses sobre la tierra. Los diez cuernos que están sobre su cabeza, significa que el anticristo tendría un imperio comandado por diez reyes, que harán una alianza con este hombre para gobernar el mundo entero, ya que cuerno en la Biblia significa rey o poder para reinar. Ahora mismo hay un gobierno poderoso, que contiene veintisiete países que están unidos, con una cantidad de más de 400 millones de habitantes, y la segunda mayor costa de todo el mundo, con un poder militar increíble, y son los uno de las potencias con más poder económico a nivel mundial. Esto lo es la Unión Europea que ya establecieron el tratado de Lisboa, que implica el puesto del presidente de esta gran unión, cargo que lo ocupará en breve el anticristo. Satanás le entregará su trono y poder, significa que será un hombre que tendrá todas las cualidades que tiene satanás. Esto demuestra que satanás intentará hacer lo mismo que hizo Dios con Jesucristo, a quien le dio todo el poder y reino. Intentará hacer una trinidad satánica con la introducción del falso profeta, quien actuará como si fuera el Espíritu Santo. Esta es la segunda bestia que vio Juan en visión. Este hará estatua al anticristo para que todos los moradores de la tierra la adoren, estableciendo la abominación desoladora en el templo santo de los judíos (Mt. 24:15). También harán un sistema de compra y venta, que sería el único método que existirá para poder comprar o vender en aquellos día, que es conocida como la marca de la bestia que es el número 666. Todo aquél que se pusiera aquella marca será condenado a muerte eterna. Estos dos bestias harán señales engañosos para engañar a los moradores de la tierra, especialmente al pueblo judío. Juan vio en la visión, una señal que apareció en el cielo, una mujer vestida del sol, con una luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. Esta mujer estaba en cinta, y clamaba con dolores de parto. Esta mujer es Israel, el pueblo de Dios. La corona de doce estrellas son las doce tribus de Israel, y el hijo que tenía adentro a punto de darlo a la luz es Cristo. Esta mujer tenía dolores de parto por el pecado, que por medio de este alumbramiento iba a ser derrotado. Una segunda señal apareció en el cielo, un dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas, y en su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra. Este dragón es el diablo, satanás, sus cabezas y sus cuernos reflejan su poderío sobre la tierra y su poder (Lc. 4:6). Las estrellas son los ángeles caídos quien él mismo sedujo. Este dragón quería devorar al hijo de la mujer tan pronto como naciese. Cuando nació Jesucristo, hubo una persecución terrible, en donde mataron muchos niños, comandada por el rey Herodes, para matar a Jesucristo (Mt. 2:13-20). Cuan aparezca el anticristo, el pueblo de Dios, aquellos que le servirán a Dios de todo corazón en el pueblo de Israel, serán sustentados y protegidos del anticristo y de satanás cuando este se manifieste en la segunda mitad de la gran tribulación, o sea 1260 días que son tres años y medio. Después de esto, hubo una gran batalla en el cielo, el arcángel Miguel, uno de los principales príncipes del ejército de Dios, luchará con el dragón y su ejército. En esta batalla, cual es un reflejo de la primera gran batalla que hubo en la rebelión de satanás contra Dios, satanás y sus ángeles serán arrojado por siempre del cielo. Satanás, que su nombre significa acusador, sube al cielo a acusar a los escogidos de Dios día y noche (Apo. 12:10), cuando sea arrojado por completo, ya no tendrá más lugar en el cielo para acusar a los escogidos de Dios. Después que sea arrojado sobre la tierra, entonces satanás tomará gran represalia en contra del pueblo de Dios, que es Israel, y en contra de todos los moradores de la tierra, por que él mismo sabe que le quedará poco tiempo para ser arrojado al lago de fuego, que es donde será su eterna destrucción.A los tres años y medio de la gran tribulación, la última semana del profeta Daniel, comenzará el ministerio de los dos testigos en Jerusalén, en el templo sagrado que será construido en esos días. Juan lo vio en visión, en donde se le dio una caña de medir para que midiera el templo y el altar. La parte del patio de afuera, es la mezquita dorada que le pertenece a los musulmanes, quienes le harán la guerra a los judíos en esos días. Ahí aparecerán los dos testigos que profetizarán mil doscientos sesenta días que son tres años y medio, ya que un año profético tiene 360 días. Estos dos testigos pudieran ser Moisés y Elías, ya que la señales que harán son las mismas señales que hicieron estos hombres de Dios en los días de su ministerio aquí en la tierra según los versos cinco y seis. Pero cuando hayan terminado de testificarles a los judíos, la bestia que sube del abismo, que es el anticristo (Cap. 13), este los mata y exhibe sus cadáveres en la plaza de Jerusalén, que es la ciudad que en el verso ocho la mencionan como Sodoma y Egipto, por el pecado y la idolatría que hay en ella. Pero al tercer día de haber sido muertos por el anticristo, Dios los hace entrar espíritu de vida en ellos y se levantaron, y fueron arrebatados hacia el cielo. Esto produjo gran temor sobre todos los moradores que estaban como espectadores y fiesteando por la supuesta victoria del anticristo, el cual fue avergonzado públicamente. En aquella misma hora hubo un gran terremoto, y la décima parte de la ciudad se derrumbó, en el cual murieron siete mil hombres. Los que quedaron vivos en aquella ciudad le dieron la gloria al Dios que vive. Los siete ángeles se dispusieron a tocar las trompetas para que siguiera adelante el plan de Dios para la destrucción del pecado en la tierra. Esto es un mensaje para nosotros los creyentes, que debemos siempre estar dispuesto a hacer la voluntad de Señor, cualquiera que fuere la situación o circunstancias, si estamos en la perfecta voluntad de Dios, siempre habrá victoria en hacerla.

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